Por: Redacción

Así lo dejo saber el senador Édgar Palacio Mizrahi en el desarrollo de una rueda de prensa con el objetivo de dar a conocer a la opinión pública el proyecto que pretende esencialmente proteger la vida desde la misma concepción.

“La diferencia entre la barbarie y la civilización es un código moral interno que pone freno a la naturaleza humana desbocada. Que impedirá que nos matemos unos a otros, cuando con el aborto, las madres aprenden a matar a sus hijos y con la eutanasia los hijos aprenden a matar a sus padres, por eso es preciso defender la vida ante todo, defendiendo la vida, la familia y todo ser humano, incluyendo también la libertad de la religión y de culto que es un derecho fundamental”, señaló Mizrahi.

El parlamentario señaló que exis- ten dos temas importantes que hay que discutir en el Congreso de la República con la sociedad colombiana y con los magistrados de la Corte Constitucional en medio de la separación de poderes; “uno es el concepto que están manejando de persona, ya que ellos están fallando o con sentencias están interpretando la Constitución, no desde el punto de vista de la filosofía jurídica y política de hecho naturalista, ya que nuestra Constitución reconoce la justicia, la igualdad, la libertad como valores axiológicos que existen per se y que no lo otorgan el poder jurídico o político y son anteriores a la existencia del Estado mismo.

Eso implica también que la Corte debe reconocer y aceptar un hecho y que ellos son un poder constituido y no un poder constituyente”, recalcó el senador que hace parte de la Comisión Tercera de asuntos económicos del Senado de la República.

Enfatizó que “entonces no pueden abrogarse de manera autónoma los fundamentos de derecho.

Entre otras cosas porque el Estado-Nación tiene una cultura y unos valores, y no es ético que se pretenda cambiar la cultura, es decir nuestra tradición, nuestros valores que es lo que forma el Estado-Nación y permita la institución jurídicopolítica cambiarla a partir de sentencias, porque una de las principales fuentes del derecho, sino la principal, es precisamente las costumbres entonces se están anticipando y no usar el poder hermenéutico que tiene la corte para intentar desmoronar los fundamentos de la sociedad occidental, donde la vida se defiende desde la concepción y por supuesto en todo su desarrollo y en ningún momento el individuo pasa de ser a no ser personas, no es desde que se separa de la madre, porque los derechos humanos son inherentes e inalienables, el derecho a la vida es anterior al Estado.

De ahí que hay que hacer estos debates de fondo y por eso necesitamos el apoyo de las universidades para que se mantenga la dignidad humana, no podemos subsistir si no tenemos ese valor fundamental en nuestra sociedad”, dijo Mizrahi.

Finalmente, expresaron que ante esos planteamientos es necesario adelantar unos debates con la sociedad civil, los académicos y los magistrados de las Cortes para defender el derecho a la vida, a través de las sesiones que se adelantarán en la Comisión Provida tan pronto sea aprobada.

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