Es posible que algunas Empresas Prestadoras de Salud-EPS se distingan por sus excelentes servicios, en parte porque no recurren a requisitos absurdos para enredar a los pacientes, pero lo que sigue sucediendo a diario con muchas de esas entidades, es que miles de usuarios se enfrentan indefensos a toda clase de mortificaciones, a causa de trámites interminables, que los obligan a deambular de ventanilla en ventanilla, ante EPS e IPS, que se pasan una a otra la pelota, poniendo al paciente y a sus familiares en estado de desesperación por tener que cumplir una cantidad de trámites  para  ser atendidos oportunamente.

Escuchar quejas del mal servicio de algunas EPS, las cuales se han multiplicado en esta época de Covid-19, no es nada nuevo en Barranquilla ni en el resto de Colombia, por lo que clamamos desde este espacio editorial, para que ya quede atrás el equivocado criterio de la prestación de un servicio público en el que el paciente es casi un mendigo.

Hoy hacemos eco de las innumerables quejas de miles de usuarios y formulamos un llamado al Ministerio de Protección Social y a la Superintendencia de Salud para que se permitan ejercer mayor control a todas estas entidades, ya que hay muchos aspectos  que deben ser revisados urgentemente.

La  aglomeración  de usuarios a la hora de solicitar las citas, siempre ha sido una de las mayores molestias de los afiliados, lo cual  se ha acentuado en estos tiempos de pandemia; aquí en nuestra sala de redacción es permanente la recepción de quejas de ciudadanos  molestos porque en su EPS o IPS, no les atienden las llamadas telefónicas solicitando una consulta médica.

Otra queja muy frecuente en estos días de coronavirus, se relaciona con el suministro de los medicamentos, ya que para estas entidades el ibuprofeno y el acetaminofén, continúan siendo las drogas mágicas porque según los usuarios que a diario se comunican con el Diario LA LIBERTAD son formulados para todas las enfermedades, incluyendo los síntomas que ahora incluyen el Covid-19.

La comercialización del sector de la salud  condujo a la prestación de un servicio regido especialmente por intereses económicos,  lo que sin duda abrió nuevos boquetes al déficit y contribuyó a que la corrupción se entronizara con graves efectos para toda la población, lo cual ha quedado al descubierto desde la llegada del virus a Colombia.

Como complemento de esto, las agudas crisis deficitarias que siempre han arrastrado los hospitales públicos se reflejan en la desatención de miles de pacientes.

Para nadie es un secreto encontrar en el Atlántico hospitales sin material logístico, mientras que los pacientes y usuarios siguen padeciendo por no tener una atención digna y responsable… y esto no es de ahora.

Quizá sea repetitiva nuestra denuncia y al igual que en épocas  anteriores poco se conozca de las    investigaciones y sus resultados, pero lo esencial es que se afronte con más autoridad lo que está pasando al interior de este sector, en donde mucho se dice invertir y poca eficiencia se observa.

Es altísima la negligencia de muchas EPS e IPS, que dejan a su suerte a los pacientes, a familiares y a quienes presentan síntomas, es una “ruleta rusa” que  está costando muchas vidas.

Resulta muy diciente que las millonarias partidas que se anuncian, muchas veces no llegan a su destino, mientras varios hospitales se encuentran al borde de la liquidación por falta de recursos.

#politicaconlibertad