Con una variada programación, que incluye marchas –ojalá sin la presencia de vándalos– por diversos sectores de las ciudades de Colombia y la realización de foros tendientes a analizar la actual situación que padece la clase obrera, se celebrará hoy 1º de Mayo el Día Internacional del Trabajo.

Esta fecha será una oportunidad para recordar a los líderes sindicales que fueron víctimas de la violencia en épocas pasadas y una demostración de que seguirán en su lucha por las reivindicaciones de los trabajadores de nuestro país.

Será así mismo una ocasión propicia para anunciar la continuación de la lucha jurídica por el restablecimiento de algunos derechos adquiridos, pero que han sido vulnerados a través de las diferentes reformas laborales implementadas por anteriores gobiernos, las cuales se han constituido en el punto negativo de la clase obrera en cuanto a sus aspiraciones de lograr algún día una mejor calidad de vida.

Lo imprescindible en estos momentos es la creación de mejores condiciones para el desarrollo económico, mediante el cual se fomente el empleo, porque el problema del desempleo en un país como Colombia tiene efectos negativos en el conjunto de la comunidad.

Analizando detenidamente este tópico concluiremos que indudablemente se requieren políticas que ataquen ese mal y consigan estabilidad en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población.

Es evidente la falta de efectividad en las disposiciones introducidas  a través de diversas  reformas, razón por la que consideramos  que lo mejor sería volver al anterior régimen, catalogado por la clase obrera con mejores perspectivas para ellos.

Se requiere que se dicten nuevas normas dirigidas a apoyar el empleo y ampliar la protección social de los trabajadores, que estas se constituyan en los  principales objetivos  que no se han cumplido, las normas al respecto no están funcionando y consecuencialmente al fin y al cabo han sido inocuas y en nada han beneficiado a los trabajadores.

Ya no hay dudas que la disminución de puestos de trabajo en Colombia será otra de las consecuencias sociales más funestas de la pandemia ocasionada por el coronavirus.

El Departamento Nacional de Estadísticas – Dane ha publicado un reciente informe referente al mercado laboral correspondiente al último año, lo cual se constituye en la primera medición del empleo en un país que ha permanecido más de un año en una lucha titánica contra la emergencia sanitaria. Lo que se puede asegurar sin temor a equívocos es que los  analistas no son optimistas y prevén que este nivel de desocupación será de los más elevados de los últimos 20 años.

Más allá de las estadísticas reveladas recientemente por el Dane y la mitigación del impacto de la crisis sobre el empleo, se convirtió en una tarea conjunta entre el Gobierno, los empleadores y los trabajadores durante todo lo que falta del presente  año y tal vez gran parte del venidero.

En medio de las grandes confusiones y la  incertidumbre generada por la situación actual, hay que reconocer que muchas empresas formales atraviesan difíciles momentos financieros y el ‘apretón’ se ha venido agravando ante la imposibilidad de muchos sectores para funcionar y generar puestos de trabajo e ingresos y de otros que aunque habilitados para reanudar gradualmente sus actividades, en estos momentos no cuentan con liquidez suficiente para pagar salarios, todo esto originado por la suspensión de sus actividades a raíz de las necesarias  medidas implementadas por el Gobierno a raíz de la pandemia.

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