En lo que puede catalogarse como un duro golpe en el bajo vientre de nuestro Estado Social de Derecho, el vandalismo disfrazado de marchas de protesta, con la ocurrencia de actos violentos que estremecieron la estructura de nuestro andamiaje jurídico, un hecho nunca ocurrido en la tradición democrática de nuestro país,  el presidente Iván Duque después de cuatro días de tensión, mediante una alocución rodeado de todos sus ministros, anunció que retirará la reforma tributaria, para redactar y tramitar en el Congreso un nuevo texto que ojalá sea más claro para la mayoría de los colombianos.

Aunque las aseveraciones del primer mandatario de los colombianos dejó claro que el único propósito de la reforma original sometida a consideración del Congreso de la República era el de conseguir la estabilidad fiscal, continuar con los programas sociales y crear condiciones de crecimiento frente a los mortíferos efectos de la pandemia por Covid-19, dejó  en el ambiente lo inoportuno e inconveniente de la presentación de un proyecto de ley de esa naturaleza en  tiempos en que la pandemia se encuentra en su apogeo.

Sin embargo, el primer mandatario recalcó respecto a la reforma tributaria, que la discusión nunca fue si debía ser retirada o no, sino que se debían garantizar los programas sociales, como en anteriores gobiernos había ocurrido

Consideramos conveniente a todas luces, teniendo en cuenta los acontecimientos de los últimos días, que llegó el momento de reflexionar, de construir y unir al país en torno a los tantos problemas que nos aquejan.

La gran lección, sin justificar los hechos de violencia acaecidos, es que tenemos que escucharnos más y estar menos polarizados en torno a la búsqueda de las soluciones de los problemas que aquejan a un gran porcentaje del pueblo colombiano.

La gran lección es que hay que asumir el llamado de la ciudadanía con más atención en la búsqueda de un consenso en el que no haya más vencedores que vencidos, sino que el gran ganador con la decisión de ayer, asumida por el primer mandatario en el sentido de retirar la reforma tributaria, fue el pueblo colombiano.

Habiéndose retirado el proyecto de Reforma Tributaria queda pendiente la recuperación del orden público y el respeto a las autoridades, llegó la hora de defender la vida, la libertad y la propiedad privada de los colombianos, un aspecto que deberá ser una prioridad del actual gobierno que preside Iván Duque Márquez.

El propio Presidente ha reiterado que el espíritu de la reforma tributaria retirada,  contenía un componente más que todo social, acompañado de unos cambios tributarios que incluyen eliminar beneficios como los que se encuentran involucrados en el IVA.Lo que se presagia hasta ahora es que el próximo –si es que se atreve a presentar otro proyecto modificado– tendrá que contener de forma conjunta e integral estos elementos, incluyendo modificaciones al recaudo de impuestos, el gasto público y las restricciones que debe seguir la formulación de la política fiscal.Luego del retiro del proyecto sometido a consideración del Congreso de la República es digno de destacar que desde diferentes tendencias políticas ha habido coincidencias en lo relativo a la necesidad de llegar a un acuerdo que no permita golpear el bolsillo de los colombianos, que salve la economía sosteniendo el apoyo a las clases más vulnerables y salvando empleos, algo que deberá  hacerse con suma urgencia.

#politicaconlibertad