Recientemente se dio a conocer un estudio que consideramos revestido de la mayor seriedad, el cual da cuenta de la difícil situación de violencia que afrontan muchas mujeres de Barranquilla y del Atlántico, como también la vulneración de su derecho al acceso a la justicia.

La violencia de la cual en forma permanente son víctimas las mujeres en nuestra ciudad, prende las alarmas al evidenciarse la vulnerabilidad de ellas frente a las más diversas formas de maltrato, tal como a diario lo damos a conocer en nuestras páginas.

La espeluznante cifra de mujeres que han sido víctimas de la violencia intrafamiliar en los últimos siete meses, protagonizada por sus propios compañeros permanentes, deja en el ambiente la necesidad urgente  de la intervención de las autoridades competentes para ponerle freno a este flagelo que se ha incrementado  durante los últimos meses, no solamente en Barranquilla y el Atlántico sino en el resto del país.

Este es un hecho que  igualmente debería poner en pie de lucha a las fuerzas vivas de nuestra sociedad, para detener ese otro peligroso virus que se ha entronizado con unas estadísticas que representan un peligro latente para muchas mujeres en Barranquilla y quienes se quejan porque en algunos casos presentan las correspondientes denuncias, pero son poco atendidas.

Aunque en los diagnósticos queda claro que hacen falta estadísticas y registros en muchas entidades, las cifras consolidadas son suficientes para comprender la magnitud del problema.

El hecho de saber que muchas mujeres son maltratadas físicamente por algún miembro de su familia o de un particular, que con mucha frecuencia una mujer es víctima de acceso carnal violento, también por un integrante de su familia y que del total de casos de violencia intrafamiliar la mayoría de ellas son las víctimas, resulta por decir lo menos, preocupante.

Un primer estudio sobre violencia intrafamiliar realizado  por nuestra Unidad Investigativa, se encontró  que el 76 por ciento de los agresores son personas cercanas a la víctima.

Se estableció así mismo que no todas las mujeres agredidas físicamente y de palabras, denuncia ante las autoridades y como complemento, el problema evidenciado en las cifras, es prácticamente ignorado por la justicia.

A eso hay que sumarle la falta de programas y políticas gubernamentales que posibiliten analizar la situación y diseñar estrategias para propender por el respeto de los derechos del género femenino.

El Gobierno nacional ha reiterado que se está luchando contra este tipo de violencia y para ello existen entidades que trabajan a favor de las mujeres, como es el caso de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, entidad que lucha por erradicar todas las formas de violencia contra ellas.

Son muchos los foros en los que se ha tratado el tema de la eliminación de la violencia contra la mujer, en el marco de algunos de estos la Procuraduría General de la Nación ha reiterado su llamado a las entidades públicas, privadas y a la sociedad en general, para unir esfuerzos en la construcción de un país que ofrezca una verdadera equidad e inclusión de la mujer en todos los aspectos.

Esperamos que la participación del Ministerio Publico en tan grave problema, no sea flor de un día.

Basta con revisar los informes  en los que se afirma que las denuncias por casos de violencia intrafamiliar se han incrementado en los tiempos de la pandemia, para que este asunto se convierta en centro de la atención nacional.

#politicaconlibertad