Para nuestro concepto la  corrupción es un tipo de transgresión a la ley, que en Colombia prácticamente se convirtió en una costumbre, ha sido tan difundida que ha llegado incluso a no ser mal vista por ciertos sectores y considerada por algunos políticos inescrupulosos, altos funcionarios y contratistas, como algo común y corriente, muy a pesar de lo perjudicial de sus nocivos efectos para la sociedad.

Las modalidades de los ‘chanchullos’ denunciados desde meses pasados en Colombia y los cuales  deben tener en sus agendas los entes de control, los cuales  incluyen la entrega de anticipos exagerados, descarados sobrecostos, inconsistencias  en cantidades y calidades, falta de idoneidad de los proveedores, las infaltables roscas para favorecer a contratistas ‘calanchines’, existencia de abusos e indolencias que no se compadecen con la emergencia que aun agobia a millones de colombianos, pago de favores, cotizaciones descaradamente amañadas, los denominados carruseles y otras irregularidades que no alcanzaría este espacio para enumerarlas todas.

Ya es hora que se conozcan los primeros resultados del trabajo conjunto que han venido anunciando desde  meses pasados los titulares de los entes de control, representados en la Contraloría General de la Republica, la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía General de la Nación, quienes anunciaron que cerrarían filas en un frente común anticorrupción que permitiera el trámite acelerado y simultáneo de las investigaciones tanto disciplinarias, como fiscales y penales correspondientes, no es mucho lo que se conoce sobre el avance de estas indagaciones a través del mecanismo de información compartida, de inteligencia y recepción de denuncias por parte de la ciudadanía, sobre las irregularidades en las contrataciones de las ayudas para la gente más necesitada y golpeada por la emergencia sanitaria.

Por eso  es tan urgente e importante el trabajo conjunto que aún les corresponderá  emprender a la Contraloría, a la Procuraduría y la Fiscalía, para cerrar filas en un frente anticorrupción activo, que permita el trámite acelerado y simultáneo de las investigaciones tanto disciplinarias, como fiscales y penales a que haya lugar.

Lo cierto es que no es mucho lo que se conoce respecto al avance en las indagaciones conjuntas, información compartida, inteligencia y la recepción acelerada de denuncias.

Claro está, que para que su misión tenga mucho más éxito, se requiere el apoyo de la ciudadanía, de los medios de comunicación –como siempre lo hemos hecho en LA LIBERTAD–, así como de la cooperación y comprensión de los propios alcaldes y gobernadores honestos que sí los hay.

Tal como frecuentemente lo destacamos en nuestras páginas, esos casos que a diario  denunciamos, deben encontrar en la Justicia la mejor fórmula para castigar de manera severa y ejemplar a los funcionarios que por sus cargos y posiciones son las primeros obligados a mostrar pulcritud, dignidad y honradez en todos sus actos, por cuanto es desde allí donde se tiene que emprender la lucha para derrotar esas prácticas ilícitas.

Que quede claro, nuestra tarea es informar y contribuir al desarrollo de Barranquilla y el Atlántico, la Región Caribe y Colombia, con la crítica siempre constructiva, de ahí nuestra permanente invitación a  la comunidad  para que con su  participación activa contribuyan a la lucha frontal contra la corrupción.

Resulta inhumano, perverso, criminal, cruel, inexplicable y monstruoso que inescrupulosos contratistas se continúen ‘serruchando’  la plata destinada a la compra de las ayudas humanitarias para millones de colombianos más vulnerables  y los que siguen sufriendo las consecuencias de la emergencia sanitaria que aún persiste.

#politicaconlibertad